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Quizás ya has oído o leído muchísimo sobre este tema, sobretodo por personas que se inclinan hacia un extremo o el otro; por ello el día de hoy quiero darte una opinión diferente.

Este es un tema del cuál he querido hablar desde hace bastante tiempo, pero no me había atrevido hasta ahora, y es porque para mí, es un tema delicado puesto que puede cambiar 5 años de la vida de alguien y ese alguien puede que seas tú, así que no creo que deba ser una conversación que se tome a la ligera.

Sin embargo el tema es casi siempre tomado a la ligera, sobretodo por personas que se inclinan hacia un extremo. Hoy quiero darte una opinión diferente… Pero permíteme comenzar con una anécdota:

Cuando estaba en la universidad, solía intervenir muchísimo durante las clases de algoritmo y programación, haciendo preguntas a los profesores y algunas veces corrigiéndolos. Esto por supuesto no cayó del todo bien en todos los profesores, y un día recibí el resultado de una de mis pruebas de algoritmos: en letras rojas y grandes se me señalaba un error donde había incrementando una variable en el lugar incorrecto dentro de un ciclo. El resto de la lógica estaba bien, sin embargo por ese error había obtenido una nota de 65 puntos de 100.

Camino hacia la parada de bus me encontré con mis compañeros a los cuales les había explicado durante el fin de semana, todos habían sacado notas de 80 – 85 y hasta 90 puntos, lo alarmante cuando revisé sus pruebas fue darme cuenta que tenían errores similares o peores al que yo había cometido. Era obvio que la profesora tenía algo personal contra mí.

Así que le conté todo esto a mis compañeros y todo lo que pensaba decirle a la profesora en su cara, pero mis amigos lejos de solidarizarse sólo comenzaron a reírse. Yo no entendía qué les causaba risa de esa situación, yo estaba furioso.

Desconcertado, esperé al día siguiente, tomé la prueba, llegué a la universidad aún molesto y dispuesto a insultar a la profesora, pero un minuto antes de entrar a su oficina decidí calmarme, y preguntarle de forma tranquila y sosegada sobre mi nota y si había habido algún error puesto que yo pensaba que mi algoritmo estaba bien salvo por este pequeño detalle y otras personas con errores similares tenían mucha más nota, quizás yo había cometido otro error que no estaba señalado, etc. o no recuerdo exactamente qué le dije, pero sí recuerdo que tenía una actitud conciliadora y no de entré buscando armar una pelea.

La profesora también comenzó a reírse, tomó mi examen, me colocó 95, me lo regresó y me deseó buenas tardes, aún riéndose. ¿? Sí, yo tampoco entendía en ese momento qué estaba pasando. Hasta que me encontré de nuevo con mis compañeros quienes me contaron todo:

Luego del examen, la profesora les había ofrecido un aventón hasta el centro de la ciudad y mientras estaban en su camioneta ella les contó que yo _al fin_ había cometido un error en uno de los exámenes, les dijo que llevaba tiempo esperando que yo me equivocara y cómo pensaba colocarme muy mala nota sólo para verme molesto y armando un escándalo. A mis compañeros les pareció divertidísimo.

Afortunadamente yo no caí en el anzuelo, quizás la profesora pensó que fue porque mis amigos me advirtieron, pero de haber armado un escándalo quizás en vez de obtener 95 habría sido suspendido o quizás me habría simplemente quedado con el 60.

Por supuesto la nota hoy en día no importa en lo absoluto, decirte que saqué 90 o 60 no hará que te suscribas a Styde o no. Incluso hoy en día dudo de que tener el título realmente contribuya en algo a tener éxito o no en mi profesión o en mi vida en general. Si tu intención es pasar 5 años en un lugar, o el tiempo que sea, para obtener un diploma o certificado _que diga_ que sabes hacer algo. Mi respuesta sería no, no vayas, no lo hagas, no vale la pena.

¿Pero entiendes porqué te conté esa pequeña historia? La universidad es algo más que obtener un diploma, experiencias como esa y muchas otras me enseñaron cómo comunicarme con personas con mayor autoridad que yo, como tener paciencia, como luchar contra posibles injusticias, y cómo ser perseverante.

Hoy que estoy comenzando mi propia empresa, y puedo contratar profesionales con o sin título. Para mí que una persona haya asistido a una universidad me deja entrever que probablemente tenga también estas cualidades, que si tuvo la constancia de asistir 5 años a un lugar y obtener un título, quizás la tenga también para el proyecto, que si tuvo la paciencia para escuchar a sus profesores y seguir instrucciones, entregar trabajos a tiempo, presentar evaluaciones, quizás va a ser capaz de cumplir con las asignaciones que requiera su cargo, y si la persona pasó por la universidad esto también me dice que tiene ciertas características para ser sociable y trabajar en equipo, y digo “quizás” porque puede que esté equivocado, pero es una percepción que tengo.

Porque para mí la universidad no se trató de obtener un título, se trató de todas estas experiencias que me hicieron quien soy hoy en día.

La universidad no es para todos.

También es cierto que conozco excelentes profesionales que nunca fueron a la universidad, pero todos tienen algo en común: han estudiado muchísimo y por muchos años, tanto o más que quienes asistieron a clases, y ejemplos como Bill Gates que seguramente habrás oído una y otra vez. Lo cierto es que Bill Gates cuando se retiró de la universidad ya había tomado todo el conocimiento, experiencias y contactos de ésta que necesitaba. Básicamente Bill Gates se levantaba de madrugada para ir a la Universidad a usar las únicas horas donde la única computadora de aquel entonces estaba disponible, Bill Gates también trabajó con otros estudiantes y profesores durante bastante tiempo. Todo esto aceleró su proceso de aprendizaje de la parte técnica y humana de esta profesión y cuando se retiró de la carrera ya estaba listo. Puedes leer más en el libro The Outliers.

Así que lamentablemente a menudo leo a personas decir que no van a ir a la universidad, porque van a hacer un curso y con eso tendrán todo lo necesario para crear una empresa millonaria. Puedes tener éxito con o sin universidad, pero en ambos escenarios: requerirás de muchísimas horas y años de estudio y esfuerzo, hay maneras de acelerar el proceso: si tienes por ejemplo el material, las condiciones, los profesores y los contactos correctos, pero no hay manera de reducirlo años de dedicación a un fin de semana o a un curso de 3 meses.

Además como un consejo extra sobretodo si decides no ir a la universidad: sal de casa, inscríbete en un gimnasio o en un curso de inglés que no sea en línea, haz actividades que te permitan conocer e interactuar con otras personas, el éxito no se obtiene sólo aprendiendo a programar y el éxito al final no sirve de nada si no puedes compartirlo con alguien más.

Así que qué opinas? Debes ir o no a la universidad? Comparte tus comentarios en el post y si crees que este podcast necesita una segunda parte, por favor házmelo saber.

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